No hay nada malo contigo, solo estás emocionalmente sobrecargada…
¿Hay días en los que sientes que no puedes más?... pero igual sigues.
Te levantas, cumples con los pendientes, vas al trabajo, preparas los niños/as, los llevas a la escuela, respondes llamadas, mensajes, un sinfín de tareas.
Quieres detenerte aunque sea un momento, pero continúas porque no hay tiempo para descansar, hay que cumplir.
Así pasan los días, semanas, meses…Hay días que piensas: "¿Por qué estoy tan cansada si no hice tanto?"
Te cuento; no es solo cansancio: Estas emocionalmente sobrecargada.
Un detalle es que tu cerebro no distingue entre un peligro real y un peligro imaginario. Así que cuando te expones a periodos prolongados de estrés crónico tu cerebro lo percibe como una amenaza y tu sistema nervioso se activa.
Cada preocupación, cada pensamiento que anticipa, cada emoción que te guardas…tu sistema nervioso y tu cuerpo lo registran. Ante esto tu sistema se mantiene en alerta. Comienzas a sentir malestar, tensión, cansancio, sobrecarga, aunque por fuera aparentes que “todo esté bien”.
Vivir en ese estado de alerta por mucho tiempo comienza a generar en ti: agotamiento constante, falta de motivación, irritabilidad, dificultad para concentrarte, ganas de desconectarte de todo y de todos.
Y ahí es donde empiezas a pensar “Que me pasa”, “¿Por qué no funciono igual?”, ¿Por qué todo me molesta?” No eres tú, no es que estés fallando, no es que “no puedas con la vida”.
Es que tu sistema nervioso necesita regularse.
Quizás has intentado “descansar”, pero incluso cuando paras…
tu mente sigue. Porque no se trata solo de parar el cuerpo.
Se trata de enseñarle a tu sistema que puede estar en calma.
Aquí tienes un ejercicio simple para comenzar a regularte:
Coloca una mano en tu pecho y otra en tu abdomen.
Inhala lento por la nariz contando hasta 4. Aguanta la respiración contando hasta 2.
Exhala por la boca contando hasta 6.
Haz esto por 2-3 minutos.
No necesitas hacerlo perfecto. Solo necesitar dejarte ser y decirle a tu cuerpo:
"estás a salvo en este momento."
No tienes que poder con todo. No tienes que sostenerlo todo sola.
A veces, lo más valiente no es seguir soportando, sino aprender a escucharte, bajar el ritmo, volver a ti y sostenerte
Si esto resonó contigo, no lo ignores.
Tu cuerpo no está en tu contra.
Te está hablando, escúchalo.
Aprender a escucharlo también es parte de habitarte. 🤍✨🌱